El agua ocupa un lugar fundamental en nuestro organismo. Es bien sabido que esta sustancia líquida que nos ofrece tan bondadosamente la naturaleza ayuda a nuestra maquinaria a funcionar correctamente y así enfrentarse a las adversidades de la salud.

El consumo regular de agua contribuye a transportar alimento y oxígeno a las células al mismo tiempo que elimina desperdicios, limpia nuestros riñones de toxinas, humedece ojos y boca, nos mantiene hidratados y más y más …

Ahora. Si hacemos una analogía con el agua que utilizamos para preparar nuestro café de cada día – considerando que ésta ocupa entre el 92 y el 98% de la taza que nos bebemos – entenderemos que es fundamental utilizar agua con la mayor pureza posible.

Está más que claro que el agua del grifo no es pura. Por eso se la llama – agua dura – lo que significa que contiene una elevada concentración de sales de calcio y magnesio. El exceso de estas sales a la hora de filtrar el café altera el sabor generando acidez, falta de aroma y de cuerpo, inconsistencia de la crema, entre otros aspectos negativos.

Sabiendo esto, démosle al agua la importancia que merece en nuestro Café de Especialidad para percibir la complejidad en sus notas de sabor y hacer de nuestra experiencia matutina un momento sin igual. 

Mucho tecnicismo podemos encontrar respecto a la pureza del agua; que la conductividad de micro siemens, que los solubles disueltos, el pH o acidez, el sodio, los volúmenes de sales y de carbonatos… toda esta información es más que importante sobre todo a la hora de montar nuestra propia cafetería. Si pretendemos sacar el mayor provecho de nuestros granos nos veremos obligados a utilizar la máxima pureza en agua.

Pero, ¿qué es lo que pasa en la intimidad de nuestros hogares? 

Evidentemente no es nada sencillo medir cuán pura es el agua que utilizaremos para nuestra bebida sagrada, pero podemos tener en cuenta algunos factores que harán a la cuestión como, por ejemplo; vivir apartados en medio de la naturaleza junto a un cauce de agua pura donde cada mañana podamos recogerla para nuestro café… ¡Ya quisiéramos!  o – volviendo a la vida de la mayoría de los mortales – tener un sistema descalcificador de filtrado que pueda quitarle las malas sales al agua, este puede ser uno de jarra o de los adaptables al grifo. 

También puedes usar agua mineral, pero en ese caso estarías consumiendo una cantidad de plástico innecesaria y nuestros océanos ya tienen demasiado de eso. 

Desde Super Coffee te retamos a que cada día des un paso adelante en el arte del Café de Especialidad. Para que todo el proceso se convierta en un disfrute de principio a fin y una motivación extra para saltar de la cama en la mañana.  

Eso sí… ten en cuenta que éste es un camino de ida.