¿Os gusta el arte?

Aunque cueste creerlo, y hasta suene risorio, el Arte y el Café siempre han tenido un curioso parentesco.

En miles de pinturas y dibujos a lo largo de la historia podemos apreciar al café como inspiración y protagonista, así como encontramos incluso pinturas realizadas a partir de un trazo con café. Si, han leído bien. Hoy en día muchos artistas han cambiado las acuarelas por el grano de café para expresar su arte sobre el lienzo pintando retratos, paisajes e incluso reproduciendo obras de arte muy famosas en todo el mundo, La Gioconda de Leonardo Da Vinci, es una de ellas. 

También podemos encontrar una clara relación entre café y arte si consideramos que muchos de los grandes artistas de la humanidad se pasaban horas y horas en el café. En muchos casos reproduciendo su arte, ya sea escribiendo, pintando, dibujando … como así también reunidos con otros artistas participando en discusiones sobre temas políticos, sociales y culturales.

Por eso me atrevo a creer que – de alguna manera – el café ha servido de inspiración para estos artistas tan reconocidos.

Ahora bien, si observamos esta relación encubierta desde la acera de enfrente podemos decir que, con el boom del Café de Especialidad de los últimos años en el mundo entero, el café ha salido de su zona de confort y ha tomado en primera persona la iniciativa acercándose al arte. ¿Cómo? Con el Latte Art. Este consiste en el dibujo que realiza el barista con la leche sobre el café con tanta dedicación. 

Si bien esta técnica no es nueva debemos reconocer que en el último tiempo ha mejorado muchísimo, hasta el punto de haber un campeonato internacional donde los baristas demuestran todas sus destrezas con sus obras más extravagantes que van desde rosetas y corazones hasta animales pasando por lo que se les ocurra.

También hoy en día existe una técnica desarrollada en Japón – claro – por el barista Kazuki Yamamoto la cual consiste en realizar dibujos 3D con la espuma de la leche. Utilizando tan solo unos palillos y cucharas se pueden hacer figuras que parecieran que están saliendo de la taza por el efecto que se logra. ¡Viva Japón!

Volviendo a nuestro continente y a la técnica de Latte Art tradicional, uno de los factores clave para el éxito consiste en cómo calentamos la leche. Antes que nada, debemos saber que la calidad de la misma es muy importante para obtener un buen resultado. También es importante que la leche esté fría y, de ser posible, la jarra qué utilizaremos para calentarla también lo esté. 

Lo que buscaremos es una espuma elástica y brillante sin defecto alguno; para eso llenaremos la jarra hasta la mitad y colocaremos el vaporizador hundiéndolo alrededor de un centímetro en la leche. Dejaremos entrar aire durante los primeros 5 segundos generando así unas pequeñas burbujas que luego irán desapareciendo cuando se forme el remolino que le dará paso a la crema homogénea tan deseada.

Una vez la tengamos lista y dependiendo del arte que el barista quiera crear, será diferente el movimiento de la jarra y la distancia de ésta respecto de la taza.

Lo que sí es indiferente es la paciencia en la práctica y la precisión necesaria para llegar a ser verdaderos artistas contemporáneos. El enfoque y la entrega no deberían cambiar ya sea que estamos ante la obra de nuestras vidas o ante el primer café de la mañana que acariciará el alma de nuestro amigo bebedor.