¿Por qué Café de Especialidad?

Ya todos – o casi todos – conocemos los beneficios de disfrutar de un rico café cada día de nuestras vidas.

Innumerables estudios han demostrado que el café nos echa una mano en aspectos claves de nuestra salud: nos mantiene alerta, mejora nuestro rendimiento físico, contiene nutrientes esenciales como vitamina B2, B5, magnesio y potasio…, incluso, ingerido de una forma determinada, nos ayuda a quemar grasa – dato importante para quién quiere llegar “a tope” al verano.

Ahora bien, estos son aportes a nuestra salud que nos brinda la cafeína, el psicoactivo más consumido de la tierra. Pero ¿qué pasa cuando bebemos Café de Especialidad? 

De más está aclarar que nuestra experiencia mejora, y mucho, debido a los sabores que representan en nuestra boca las notas florales, de frutos secos o chocolate -por nombrar algunas-, del café de especialidad.


Cada vez que nos acercamos a la taza es como un nuevo comienzo, un paso más en ese camino que conocemos bien pero que siempre nos sorprende, ese camino que elegimos transitar a pura conciencia y que sabemos dónde acaba: en El Placer.

Dicho esto, deberíamos viajar al pasado en esos profundos sabores para comprender de dónde vienen y por qué son tan intensos, apetecibles y contienen más beneficios para quienes consumimos Café de Especialidad y no industrial. Todo comienza en la fincas, las cuales se encuentran estratégicamente localizadas, teniendo en cuenta varios factores, además del clima, ya que de este dependerá el sano crecimiento de la planta que nos dará su fruto tan deseado, la cereza.


Una vez esta portadora del grano de café ha madurado, es decir, ya está de color rojo, entra en juego el papel de los recolectores. Estas personas, que tanta importancia tienen en el proceso, se pasan horas y horas seleccionando y recolectando dicho fruto para colocarlos en sus cestas y luego entregarlos a los rigurosos controles de calidad que les esperan.

El proceso continua despulpando la cereza para darle nacimiento al grano de café y luego dejarlo secar hasta que alcance el punto de humedad justo. Una vez aquí pasamos al descascarado, momento en el que se aplica un segundo control de calidad. Aquí se separan los granos defectuosos de los granos verdes que son los que seguirán en carrera.

En este momento, el proceso relacionado con la finca ya se ha terminado y los mejores granos, llenos de sabor, están listos para ser tostados.

Ahora tenemos un grano de suprema calidad directo del productor, por lo que, un buen desarrollo a la hora del tueste es clave ya que de no hacerlo, corremos riesgo de que el café quede “crudo”, se queme o quede bajo un efecto horneado, con un sabor plano.


Controlar el tueste es básicamente fundamental para asegurar que la calidad es la óptima antes de que llegue a manos del barista. En Liv. Coffee apostamos por un proceso de selección y tueste absolutamente meticuloso y honesto, no sólo con la tierra y el medio ambiente, sino con las personas que se encargan de realizar esta labor tan exigente.


El contacto directo con los caficultores nos da también la posibilidad de conocer el grano y cada parte del proceso en profundidad. Así tenemos la certeza de satisfacer las necesidades de nuestros amigos que diariamente se deleitan con las diversas opciones de Café de Especialidad que les ofrecemos.

Sin lugar a duda, si estás leyendo este post y aún no has probado nuestro café, pásate por Super Coffee & Food y deléitate con tan solo el primer sorbo de cualquiera de nuestras variedades: Etiopía, Brasil, Colombia, Indonesia.