¿Con o sin?

En este mundillo tan pequeño, pero a la vez creciente del Café de Especialidad, surgen muchas discusiones sobre si deberíamos añadir azúcar al café o no.

Incluso hoy en día existen cafeterías que directamente no tienen azúcar y no ofrecen ninguna alternativa como reemplazo al consumidor. 

Un poco extremo por cierto …

Para adentrarnos en dicha discusión debemos empezar reconociendo que el Café de Especialidad contiene unas notas de sabores que el café industrial no tiene. Esto se debe al cuidado extremo que se le brinda al grano desde la plantación de su madre, la cereza, hasta que llega a la taza. Cada uno de los pasos está perfectamente pensado con anticipación de forma muy detallada y se llevan a cabo aplicando exhaustivos controles de calidad. De ahí que no sea una casualidad el resultado final obtenido.

Por eso mismo es una pena añadir azúcar refinada a nuestra religiosa bebida de cada día ya que éste inevitablemente alterará las notas naturales y de alguna manera, estaremos poniendo todas las tazas que nos tomemos a la misma escala de sabor, dejando de lado un mundo maravilloso que incluye miles de experiencias diferentes a las que podemos viajar a través de cada sorbo.

Cerrar los ojos, oler, degustar… podemos recorrer muchas millas en cada sabor. Si nos lo permitimos, visitaremos lugares del pasado, volveremos a momentos memorables en el tiempo, nos reencontraremos con personas adoradas – o no tan adoradas – y serán sin duda muchas sensaciones las que recorrerán nuestro cuerpo. Y todo esto gracias al estímulo que nos ofrecen dichos sabores tan particulares y diferentes el uno del otro.

Por otro lado, no podemos dejar de resaltar que el ser humano es un bicho de costumbres y la gran mayoría de las personas siempre le han puesto azúcar a su café. Si a esto añadimos que el azúcar refinado es aún más adictivo que cualquier droga que conocemos, pues tendremos un combo difícil de abandonar.

Uno, como barista, puede contarle al cliente sobre las distintas notas de sabores del café, puede aconsejarle que lo pruebe primero y si luego lo desea le ponga azúcar, o incluso puede ofrecerle otro café gratis en caso de que no le haya gustado… siempre y cuando nos den el espacio para hacerlo, ya que entendemos que cada persona es un mundo y que cada mundo debe tomarse su café de la manera que más le apetezca. 

Somos fanáticos del Café de Especialidad, pero no de nuestra manera de tomarlo, por eso creemos que tener un poco de azúcar – puede ser azúcar moreno que daña menos la salud – en un bonito recipiente como opción para quién lo desee, no molestará a nadie. Al contrario, conseguiremos que la persona a quién le guste tomar su café con azúcar continúe viniendo, y en una de esas, con tiempo y paciencia, como si de una hormiga se tratase, podremos llegar a convencerlo en un futuro y hacerlo viajar a un pasado diferente cada mañana.

Al fin y al cabo, la vida no es más que un conjunto de decisiones y si consideramos que el café forma parte de nuestra vida, y somos amantes de la libertad, pues entonces deberíamos poder elegir ponerle o no azúcar a nuestro café.

Las cartas están echadas y el café ya servido… no dejemos que se enfríe.